La comparecencia del
Presidente ante la Comisión Legislativa fue tan decepcionante como preocupante.
Decepcionante porque para miles de personas, tener la oportunidad de escuchar y
ver un debate de tal trascendencia en “primera fila” sin la intermediación
mediática, significaba oro puro. Pero lo que encontró fue arena que se escurrió
sin más. Preocupante porque revela el
talante de personas que, con la investidura de representantes del pueblo,
actúan con un estilo político burdo, inquisidor, desenfadado y cargado de
cinismo y mediocridad. No escucharon. Las entrevistas posteriores continuaban
martillando sobre las mismas especulaciones.
Por eso más que
comparecencia pienso que fue una emboscada. Misma que fue “repelida” por dos
hechos contundentes: 1. La intervención inicial del Presidente que desarmó la
batería de “preguntas”, pero que a la vez aportó una valiosa información a la
ciudadanía haciendo una relación de hechos y situaciones coherente y
pormenorizada. Una excelente pieza de sistematización. 2. La evidente
incapacidad y mediocridad de los y las diputadas de la comisión, con la
excepción de Ottón y Patricia Mora. Los demás evidenciaron un torpe manejo
tanto de los contenidos como de las formas. Solo ver la cara de la diputada
Clarke cuando hacía sus preguntas daba escalofríos y de los feos. ¿Qué quedó? A
mi entender, varias cosas:
1. Que los actos del Ejecutivo estuvieron
siempre dirigidos a crear condiciones para la apertura del mercado de cemento y
en ese contexto entender las distintas conexiones de actores diversos. La
narrativa de la Ministra de Economía es amplia en información documentada sobre
eso.
2. Que el Presidente se reunió en una sola
ocasión con JCB y que dicha reunión se le concedió 9 meses después y que no llegó
a más.
3. Que en ninguna de las audiencias a JCB se
le concedió aquello por lo cual solicitaba la reunión.
4. Que el Presidente afirma que, será
sancionado con el rigor de la ley todo aquel o aquella funcionaria que haya
incurrido en faltas a la ley, faltas que deberán, justamente ser probadas por
la comisión.
5. Que el Presidente no tiene injerencia en
las decisiones del sector bancario, salvo la designación de determinados
directivos. Mismos que, tal y como dice el Presidente, en caso de encontrarse
faltas a su deber, se castigarán con todo el rigor de la ley.
6. Que la investigación del crédito del BCR
al empresario Bolaños es tema de investigación de SUGEF y que dicha
investigación es la que demostrará legalidad del crédito otorgado, así como la
culpabilidad o no de directivos y funcionarios del BCR.
En este caso del cemento
hay mucha tela que cortar. ¿Por qué durante tanto tiempo los y las
costarricenses tuvimos que pagar más caro uno de los insumos más importantes de
la construcción como es el cemento, solo porque dos empresas se pusieron de
acuerdo y además bendecidas formalmente por un gobierno? ¿Quiénes más, aparte
de esas dos empresas, se beneficiaban de dicho acuerdo?¿Qué papel podrían estar
jugando empresarios chinos en esto de “abrir” el mercado del cemento?¿Existen
vínculos del negocio del cemento con propietarios de medios de comunicación,
tanto por aquellos que están activos en el tema como también los que guardan
silencio?¿Es la Junta Directiva un campo de batalla de intereses en pugna por
un negocio que según dicen, es de miles de millones de dólares al año?¿Es el
préstamo de 30 millones de dólares a JCB un acto ilegal que además aporta
beneficios a círculos de políticos del PLN y del PUSC con los que JCB se
fotografía una vez sí y otra también?¿Es parte el diputado Zapata de ese
círculo?¿Y Melvin Jiménez?
De seguro existen más
preguntas. Siguiendo esa ruta es probable llegar al fondo de esto. Sin embargo,
lo mostrado por la Comisión, pareciera que su único interés es enlodar al
Presidente, con una trama de insinuaciones y especulaciones, con el objetivo de
disminuir la aceptación popular de su gestión en un contexto electoral en el
que necesitan desesperadamente contener y revertir dicha aceptación. Lo demás
no interesa. La idea es repetir hasta el cansancio su libreto, teniendo en
algunos medios, su caja de resonancia. Medios
que por cierto ya nadan en la vulgaridad. Leer el titular de hoy del Diario
Extra refiriéndose a la Ministra de Economía como la “novia de” da para pensar
que la inmundicia, además de ser su ambiente natural, sirve para ocultar algo bien
grande.
Para tapar todo eso, es
necesario repetir, repetir y repetir para que quede algo, como dice la máxima Goebbeliana.
O lo que es lo mismo, eso que hoy llaman la “post-verdad”, que según "The
Economist" “son aseveraciones que “suenan ciertas”, pero que no tienen
base fáctica”, “usada para reforzar prejuicios, campañas basadas en emociones y
no en hechos”. Hoy más que nunca se
requiere de la articulación de un poder desde la ciudadanía que enfrente esta
cultura de información, así como también la de hacer política y negocios.
Formas que parecieran ser coyunturales pero que el gran temor es que se
instalen como la matriz de un modelo en marcha de corte neo-fascista, neoliberal y fundamentalista.
