miércoles, 12 de marzo de 2014

Araya Monge o el sombrero del ahogado



Mario Céspedes Avalos
Ciudadano de a pie
Marzo 2014

En una ocasión, una persona pretendía callarme diciendo que era un “necio” y que siempre “volvía con el san Benito”. Desde ese día asumí a San Benito como mi patrono, o sea el patrono de los necios. Pues acá voy de nuevo. Antes aclaro algunos puntos de partida. Los procesos electorales no es escenario exclusivo de los partidos políticos. En él convergen actores políticos, sociales, empresariales, mediáticos, eclesiales, con muy variado interés sobre el proceso mismo. De hecho, los partidos en liza, representan de alguna manera estos intereses, siendo portadores de una visión del país que se adapte a dichos intereses.

A manera de ejemplo el PLN se ha constituido como el partido que mejor representa los intereses de los actores económicos y financieros que han sido favorecidos por el modelo de la que han denominado apertura de mercados. Sin embargo al interior del mismo partido, existen  facciones en pugna que se disputan la representación de los poderosos negocios que esperan por ser aprobados.  Unos para continuar disfrutando del festín, otras exigiendo una mayor cuota del pastel.

En el anterior marco, comparto algunas opiniones sobre  los últimos acontecimientos políticos.  El hecho más significativo ha sido la decisión del candidato del PLN de renunciar a continuar en la campaña de manera activa, según la lectura que hizo a los medios.  Previo a este cisma electoral, el PLN había concretado la estrategia para disputar la segunda ronda basada en tres elementos:  la acusación de que el  PAC es  el culpable de la preocupante variación en el precio del dólar, más el  “arrime”, casi “repello”, con los sectores del fundamentalismo cristiano, tanto católico como evangélico y la profundización de la oferta clientelar: bono alimentario, vivienda para jóvenes, entre otros, es que el PLN decide enfrentar la segunda ronda del proceso electoral.

Pero sucedió lo inesperado, aunque sugerido desde los días posteriores al 2 de febrero,  el candidato Johnny Araya decide, “tirar la toalla”, algo así como que, “voy perdiendo, estallo la bola”. Ese miércoles, el rumor se esparció en las primeras horas de la mañana. A la 1pm el candidato confirmaba lo que a esas alturas ya todo el país conocía. ¿Los argumentos? En concreto, que no hay plata.

A partir de este momento, es que inicia una danza de reacciones que van desde la máxima incredulidad, hasta el alabo a tal decisión, calificándola como “patriota”, “responsable” “realista”, “visión de estadista”, “acto de humidad”, “torre de marfil”, “arca de la alianza” por decir algunas de las opiniones escuchadas. Incluso un ex candidato afirmó que, él, hubiese hecho lo mismo.

Junto a la decisión de renunciar, el señor Araya lanza, lo que considero es la muestra más significativa de que algo grande se está fraguando con tal decisión: el ofrecimiento al candidato del PAC de dialogar con el objetivo de acordar una agenda país, ”sin “banderías partidarias” para “salvar a Costa Rica”. Horas después y de manera sorprendente la mandataria Laura Chinchilla decide participar de la fiesta, reforzando  el llamado a dicho diálogo para buscar entendimientos que impulsen proyectos clave,  como una muestra de “unidad nacional y actitud cívica” según mencionó.  Dicha intervención pareciera no haber llamado la atención de medios, analistas y autoridades electorales, pues a todas luces, el tema no era de competencia del ejecutivo.

Y sí, aquí es donde uno aplica la malicia indígena.  Más allá de la parafernalia desatada, cuya lumbre solo nos muestra lo evidente, es imperativo buscar explicaciones en la “trastienda” de los hechos.  Vamos a ver. Arriesgo algunas hipótesis al respecto.

1.      El PLN y su candidato apostaron todo a la primera ronda.  Alrededor de5000 millones (reportados) de colones del bolsillo de la sociedad costarricense se gastaron en una campaña que nunca, ni por asomo, permitió ver una luz de que no habría segunda ronda. Los resultados electorales encuentran al PLN en un escenario de segunda ronda que se negaba a aceptar en la previa y para colmo, detrás del PAC. ¿Cómo hacer frente a una segunda ronda, cuando el partido, requiere pagar absolutamente todos los apoyos que articula: clubes, administrativos, campaña publicitaria, plataforma de “trolls”, encuestas propias, miembros de mesa, fiscales, transportes y no poca dirigencia cantonal, que al no tener una motivación municipal, requiere ser pagada para su funcionamiento. “Este partido es caro” dijo el jefe de campaña Alvarez  Desanti. 

En este contexto hubo un hecho que llamó la atención. Ya en la segunda ronda y de manera sorpresiva, el candidato  viaja a Miami, atendiendo una invitación de Joe Carollo, ex alcalde de la ciudad de Miami, viejo político ligado al fundamentalismo religioso y fiel representante del exilio cubano.  ¿Una visita a Miami en plena segunda ronda a atender cosas que no tienen que ver con la campaña?!  ¡Mirámela…diría mi abuelo! Sospecho que esa visita tenía el objetivo de conseguir recursos frescos, aunque sus fuentes fueran cuestionables.  El asunto es que el resultado no fue el esperado. Ya el dinero se había dilapidado y las “fuentes” de financiamiento con evidenciaban agotamiento, reserva y desconfianza en la victoria que se ofrecía.
 
2.       Existen otros actores tras bambalinas que tienen en sus manos algunos hilos, no muy fáciles de observar. Me explico. Agotado el financiamiento, algunos actores, más económicos y financieros, pero con mucho criterio político, comienzan a barajar posibles salidas, ya no con una victoria del PLN, sino una salida que salvaguarde lo más importante: los negocios que están haciendo “fila” para ser aprobados y ejecutados. Algunos son conocidos: APM Terminals, la refinería china, la carretera a Limón, la ley de cogeneración eléctrica, el pago “resarcitorio” a OAS e Infinito Gold. Pero habrán otros que posiblemente estén  en “incubadora”. Tanto unos como otros, esperaban  que un tercer mandato del PLN les proporcionara el entorno de “confianza” que el negocio necesita: seguridad jurídica, “estímulos” para su inversión, en fin, tratos preferenciales.

3.      ¿Qué hacer con las inversiones, tanto de los proyectos en concreto, como de las posibles “contribuciones” previas realizadas a la campaña del PLN y dilapidadas en la primera ronda? Las segundas, ya se perdieron. Pero, ¿y las primeras? Un posible gobierno del PAC no proporcionaría, desde la lógica de estos negocios, un “entorno ideal” como el que les pretendía garantizar el PLN. Aún y cuando el candidato del PAC se ha esforzado queriendo convencer estos sectores de que una posible administración PAC es confiable para los negocios, su composición heterogénea y sobre todo, las enormes expectativas populares de un cambio necesario en la conducción del país, no le permitirían endosarles  un cheque en blanco.

4.      Emerge un escenario donde, más allá del dato coyuntural de la renuncia de Araya, se busca “doblar” el brazo PAC, dirigido a obtener garantías de que dichos negocios no serán obstaculizados. Esto  constaría de tres movimientos:

a.       La amenaza de una desestabilización económica y financiera del país, manipulando los movimientos del dólar con la complicidad de las autoridades del BCCR. Este mecanismo ya ha sido utilizado en otras ocasiones. La más recordada en la época del “último” presidente del país, don Rodrigo Carazo Odio. Plantearse la posibilidad de que existen sectores del capital financiero que se benefician las administraciones del PLN no es descabellado. A cambio de estos beneficios se le garantiza a la administración estabilidad macroeconómica. Por ejemplo no pagar impuestos. Un gobierno no liberacioncita pondría en riesgo estos privilegios.
b.      La renuncia de Araya es un golpe que pone en riesgo para un posible gobierno PAC: la legitimidad. Un ejecutivo con poco  caudal de votación sería endeble y frágil, incapaz de enfrentar procesos de diálogo y negociación para construir consensos país. Es aún más grave si esta fragilidad se enarbola en medio de una campaña mediática en contra, por ejemplo. Las fuerzas de la derecha neoliberal, mayoritarias en el parlamento, estarían en posibilidad de “pedirle la renuncia al ejecutivo”  en aras de la “estabilidad del país” y de la “unidad nacional”.
c.       El llamado tanto de Araya y Chinchilla, adulcorado por sectores políticos, mediáticos y empresariales,  sobre la gran urgencia de consensuar una agenda de unidad nacional, solo hace pensar en una estrategia para obtener del PAC  “garantías” de que los negocios no serán tocados. A cambio estarían proporcionando a Solís un clima de gobernabilidad política sin sobresaltos y sobre todo estabilidad económica. Esa es la agenda nacional.


Finalmente las preguntas surgen de manera lógica. ¿Estará el PAC consciente de estos escenarios? El llamado a las urnas y la consecución de una meta de 1000000 de votos,  es una iniciativa potente que, si se logra, relativizaría la presión de estos sectores y le proporcionaría al PAC un mayor margen de autoridad y maniobra para construir los consensos. Pero ¿y si no? Caería inevitablemente en las trampas a tender por la derecha. A no ser que,  por un lado, el PAC esté comprometido porque el cambio en la conducción del país sea real, y por otro, del apoyo y protagonismo que la acción ciudadana obtenga en el marco del ejercicio de la gestión de gobierno. Como diría un amigo, “lo demás…son babosadas”

martes, 14 de enero de 2014

¿Y si ganamos?... ¡qué torta!


Mario Céspedes Avalos
Ciudadano de a pie

Hace muchos años, ya muy cercanas las elecciones del 82, la Coalición Pueblo Unido, convocó a su mitin de cierre de campaña en plena Avenida Segunda. Contra todos los pronósticos,  aquél cierre de campaña fue desbordante. Miles de personas portando banderas rojas con la estrella blanca se dieron cita esa noche mágica para la izquierda costarricense. En medio de la sorpresa de propios y extraños, conversaba con un amigo y le preguntaba medio en broma medio en serio, “¿y si ganamos?, a lo que él me respondió lacónico, “¡me voy del país!” Más allá del comentario “jocoso” de mi amigo, éste expresaba un sentir generalizado de que la posibilidad de ganar las elecciones no solo era lejana sino que incluso absurda.  

32 años después de aquella noche, una parte de la  izquierda costarricense expresada en este momento en el Frente Amplio irrumpe como una fuerza política con verdadera opción de ser gobierno.  Muchas son las opiniones que tratan de explicar este ascenso por parte de “especialistas”: que el acumulado histórico de las luchas sociales y la formación de movimientos de nuevo signo, que la ebullición ciudadana articulada en el No al TLC, el desgaste de los partidos tradicionales, la corrupción, el desastre de la actual administración y hasta el propio carisma y capacidad del candidato, son algunas de esas opiniones. La cosa es que la posibilidad es real. 

Tengo la impresión de que la victoria del Frente Amplio en las elecciones significará, si se me permite el atrevimiento, la meta más fácil de lograr. Lo “fregado” viene después. Es decir, la compleja tarea de construir dicho gobierno. Y digo construir dicho gobierno porque será imposible sostenerlo si los y las ciudadanas que votaron por él no le apuntalan sumándose a la materialización de las propuestas del gobierno y de las suyas propias. Sin embargo en dicho escenario existen peligros. Visualizo al menos cuatro peligros extremos:
  1. La ofensiva inevitable de la derecha neoliberal, que utilizando todos los recursos institucionales y no institucionales a su alcance,  hará todo lo posible para hacer fracasar el gobierno progresista y convertir la oportunidad del FA en el antecedente y muestra de que  “nunca más” una alternativa progresista vuelva a ser gobierno.
  2. Que la población que votó por el FA, congruente con la cultura política tradicional, opte por cumplir con el ritual electoral de “encantarse y votar” para luego regresar a la “normalidad”, es decir atender sus asuntos cotidianos y “esperar” a que el “nuevo gobierno” cumpla con la tarea encomendada. Es decir la actitud de “mirar los toros de la barrera”, “mirar el gobierno de lejos”.
  3.  Que el gobierno del FA pretenda realizar un gobierno desde “arriba”. Es decir un gobierno cuyas acciones  se enmarquen de manera exclusiva en la formalidad del Estado, considerando a la ciudadanía como el “público meta”, burocratizando su gestión al privilegiar la acción institucional sobre la acción ciudadana creadora y propositiva.
  4. Que el partido, cuya responsabilidad es formar el gobierno necesario, se perciba como EL partido y sin percatarse de la oportunidad que brindaría la acción de un gobierno con la gente, de en efecto, convertirse en un verdadero frente amplio de fuerzas progresistas, patrióticas y democráticas que signifiquen la “fragua” del gobierno y no tanto su “base social”.
Los anteriores peligros están latentes y son interactivos. Evidencian, por un lado, la profunda cultura tradicional instalada, donde la derecha neoliberal no ve más allá de sus ganancias y privilegios inmediatos y su correlato histórico de una ciudadanía que se comporta pasivamente y asume los gobiernos como “males necesarios” a los cuales les entrega un cheque en blanco cada cuatro años.

En medio de esto, existe la amenaza de que una fuerza política  “primeriza” en la gestión de gobierno, no visualice, consciente o inconscientemente, los grandes desafíos de su gestión, que en definitiva, y para efectos de los objetivos de refundación del país, están muchos años adelante del 2018. 

Ante este panorama, los y las ciudadanas, más que “irse del país” o para su “casa”, deberán, si quisieran que la gestión de gobierno apunte hacia las mayorías, asistir al escenario donde disputen su protagonismo como actor sustantivo del nuevo gobierno. Junto a esta ciudadanía, es necesario que, tanto el Nuevo Gobierno, como el partido que lo llevó ahí,  los otros partidos y fuerzas sociales aliadas, modifiquen en los próximos 4 años la correlación de fuerzas hacia la gente, sentando las bases de un cambio cultural significativo y trascendente para la historia política de Costa Rica. 

jueves, 9 de enero de 2014

Bandera...la que hoy levantamos!




BANDERA. (Letra y música de D. Cabal)
Mi Patria siempre fue sencilla, pero era mía/,
hoy tan solo nos quedan las fotografías/.
¿Quiénes te vendieron sin avergonzarse?/
¿Quiénes te alquilaron?/
Vamos a llamar las cosas todas por su nombre/,
quienes se burlan del pueblo no se llaman hombres/,
son los que preguntan ¿qué se llama Patria?/.
¡¡¡La Patria es un pueblo que sueña y trabaja!!!/.
En los corazones, tenemos memoria/,
ya desperta el tiempo para nuestra historia/,
porque vamos a poner banderas en todos los montes/,
para que al amanecer el mundo se asombre/,
vamos por el bien, a crecer la luz/,
como crece el pan/,
para que nunca los hijos pregunten mañana/
¿dónde queda ese lugar que llamaban "Patria"?/
¡¡¡Vamos que somos un Pueblo, que tenemos Madre/,
que no sosmos hijos de piedras y aire!!!
La Patria es sagrada decían los mayores/,
hoy nuestra bandera, perdió los colores/,
pero vamos, que nuestros abuelos dejaron de herencia/,
una bandera tan limpia como su conciencia/.
Soy costarricense, tengo mi bandera/,
que sabe a café, que huele a sudor, a lluvia y a tierra".