Mario Céspedes Avalos
Ciudadano de a pie
Hace muchos años, ya
muy cercanas las elecciones del 82, la Coalición Pueblo Unido, convocó a su
mitin de cierre de campaña en plena Avenida Segunda. Contra todos los
pronósticos, aquél cierre de campaña fue
desbordante. Miles de personas portando banderas rojas con la estrella blanca
se dieron cita esa noche mágica para la izquierda costarricense. En medio de la
sorpresa de propios y extraños, conversaba con un amigo y le preguntaba medio
en broma medio en serio, “¿y si ganamos?, a lo que él me respondió lacónico, “¡me
voy del país!” Más allá del comentario “jocoso” de mi amigo, éste expresaba un sentir
generalizado de que la posibilidad de ganar las elecciones no solo era lejana
sino que incluso absurda.
32 años después de
aquella noche, una parte de la izquierda
costarricense expresada en este momento en el Frente Amplio irrumpe como una
fuerza política con verdadera opción de ser gobierno. Muchas son las opiniones que tratan de
explicar este ascenso por parte de “especialistas”: que el acumulado histórico
de las luchas sociales y la formación de movimientos de nuevo signo, que la
ebullición ciudadana articulada en el No al TLC, el desgaste de los partidos
tradicionales, la corrupción, el desastre de la actual administración y hasta
el propio carisma y capacidad del candidato, son algunas de esas opiniones. La
cosa es que la posibilidad es real.
Tengo la impresión de
que la victoria del Frente Amplio en las elecciones significará, si se me
permite el atrevimiento, la meta más fácil de lograr. Lo “fregado” viene
después. Es decir, la compleja tarea de construir dicho gobierno. Y digo construir dicho gobierno porque será
imposible sostenerlo si los y las ciudadanas que votaron por él no le apuntalan sumándose a la materialización de las
propuestas del gobierno y de las suyas propias. Sin embargo en dicho escenario existen
peligros. Visualizo al menos cuatro peligros extremos:
- La ofensiva inevitable de la derecha neoliberal, que utilizando todos los recursos institucionales y no institucionales a su alcance, hará todo lo posible para hacer fracasar el gobierno progresista y convertir la oportunidad del FA en el antecedente y muestra de que “nunca más” una alternativa progresista vuelva a ser gobierno.
- Que la población que votó por el FA, congruente con la cultura política tradicional, opte por cumplir con el ritual electoral de “encantarse y votar” para luego regresar a la “normalidad”, es decir atender sus asuntos cotidianos y “esperar” a que el “nuevo gobierno” cumpla con la tarea encomendada. Es decir la actitud de “mirar los toros de la barrera”, “mirar el gobierno de lejos”.
- Que el gobierno del FA pretenda realizar un gobierno desde “arriba”. Es decir un gobierno cuyas acciones se enmarquen de manera exclusiva en la formalidad del Estado, considerando a la ciudadanía como el “público meta”, burocratizando su gestión al privilegiar la acción institucional sobre la acción ciudadana creadora y propositiva.
- Que el partido, cuya responsabilidad es formar el gobierno necesario, se perciba como EL partido y sin percatarse de la oportunidad que brindaría la acción de un gobierno con la gente, de en efecto, convertirse en un verdadero frente amplio de fuerzas progresistas, patrióticas y democráticas que signifiquen la “fragua” del gobierno y no tanto su “base social”.
Los anteriores peligros
están latentes y son interactivos. Evidencian, por un lado, la
profunda cultura tradicional instalada, donde la derecha neoliberal no ve más
allá de sus ganancias y privilegios inmediatos y su correlato histórico de una ciudadanía
que se comporta pasivamente y asume los gobiernos como “males necesarios” a los
cuales les entrega un cheque en blanco cada cuatro años.
En medio de esto, existe
la amenaza de que una fuerza política “primeriza”
en la gestión de gobierno, no visualice, consciente o inconscientemente, los
grandes desafíos de su gestión, que en definitiva, y para efectos de los objetivos
de refundación del país, están muchos años adelante del 2018.
Ante este panorama, los y las ciudadanas, más que “irse del país” o para su “casa”, deberán, si quisieran que la gestión de gobierno apunte hacia las mayorías, asistir al escenario donde disputen su protagonismo como actor sustantivo del nuevo gobierno. Junto a esta ciudadanía, es necesario que, tanto el Nuevo Gobierno, como el partido que lo llevó ahí, los otros partidos y fuerzas sociales aliadas, modifiquen en los próximos 4 años la correlación de fuerzas hacia la gente, sentando las bases de un cambio cultural significativo y trascendente para la historia política de Costa Rica.

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ResponderEliminarEl escepticismo, la duda o el "temor" se apodera de quienes compartimos este excelente comentario de Mario Céspedes, y no está fundamentado en infundados, al contrario existen hartos expedientes latinoamericanos al respecto. La ambajada de los Estados Unidos, para gran sorpresa ausente (al menos abiertamente) de este proceso electoral es otro "actor" que inevitablemente tomaría "partido".
ResponderEliminarPero las inminentes amenzas de golpes de Estado, crimen, boicot comercial, fraude electoral, manipulación mediática, especulación con los alimentos, etc, no debería ser obstáculo para seguir creyendo en un país diferente, en un modelo de desarrollo diferente.
La pregunta reiterada es, ¿Tendrá la capacidad el Frente Amplio para tomar decisiones correctas. Para incluir a TODOS los actores sociales que lo pudieran llevar a la Presidencia y que estos sean el "escudo" (en el buen sentido) de un gobierno diferente que tendrá que lidiar con una Asamblea Legislativa "atomizada" y con los demás Poderes de la República en manos de los corruptos neoliberales?, esa respuesta se puede dar después de la toma de poseción (que podría no darse por las buenas, democráticamente) en mayo.
No soy militante del FA, creo que hay gente que no me da confianza alrededor y que es influyente, pero también hay mucha gente buena y honesta en todo el país en la que SI creo. Aún así, si se dan las cosas y llega a ganar las elecciones, no hay duda de me pondré a disposición, al menos hasta donde lo permitan, para colaborar.
No hay duda de que deberá lidiar en contra el "poder" económico del sector transnacional y el extremismo capital criollo, ya a Carazo lo hicieron tambalear en su gobierno, pero si logran conjuntar fuerzas sociales alrededor le brindará la base para hacer "algunos" cambios, recordemos que en 4 años NO se puede hacer mucho de lo que el pueblo necesita y que deberá arrebatárselo de las manos a los corruptos.